jueves, 19 de enero de 2017

Aquellos fríos inviernos



Por supuesto que hace frío!!!
No lo pienso discutir y según las previsiones,
lo más duro está por venir.
Las nacidas en los años sesenta ya hemos vivido alguna que otra fuerte inclemencia, gélidos inviernos que a su crudo paso hacían tiritar hasta las piedras.
Calcetines altos y falditas cortas, presumiendo de ser una chica yé-yé.
Desde la goma exacta, donde finalizaba la lana del calcetín, la rodilla y el resto de extremidades era un bloque de hielo, que solía derretirse al entrar el mes de abril, incluso mi madre obsesionada por mi extrema delgadez aseguraba mi supervivencia con una bolsa de agua hirviendo…reanimando así los  contraídos pies.
En los botijos de barro era hazaña casi imposible intentar saciar la sed, tuberías reventadas protegidas por recio y oscuro papel. Sobre el alero de los tejados punzantes chuzos de hielo colgaban con enorme longitud, robustos muñecos de nieve predecían por las esquinas  que aquellas rachas de viento y sus terribles fríos polares serían recordados por alguno de sus mortales.



©
Pilar Contreras Moreno







sábado, 7 de enero de 2017

Avatares

Percibo claramente un sonido,
pesados metales se acercan
con recios eslabones fundidos.

Cadenas de acero que arrastran
avatares lejanos dormidos.

Sonidos plomizos, ácidos y rebeldes
presagian un óxido corruptivo.



©Pilar Contreras Moreno